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Convivir con la enfermedad

La enfermedad, (propia o de un familiar cercano) y la muerte son las dos cosas que más pueden alterar una vida. Sobre la muerte no puedo decir mucho porque hasta ahora no me ha tocado lidiar con la muerte inesperada de un familiar o una persona muy querida. Mis padres, por suerte, vivieron mucho tiempo y sus muertes fueron naturales, por supuesto dolorosas, pero aceptadas como ‘ley de vida’.

Lo que nunca me he imaginado es el dolor de perder a un ser querido de forma inesperada, en un accidente o tras una enfermedad. Con respecto a la enfermedad sí que sé bastante. No le ha tocado a ningún familiar, sino a mí mismo. Me diagnosticaron un cáncer: tuve que afrontar cancer de esofago tratamiento. Los pronósticos no eran malos, pero tampoco buenos. Simplemente había que seguir las indicaciones de los médicos y esperar.

Primero me operaron para extirpar el tumor y luego tuve que seguir un tratamiento. Fue una época muy difícil como os lo podéis imaginar, pero desde el principio tomé le decisión de afrontar la situación con la mayor entereza posible. Había tenido una buena vida hasta ese momento, no podía quejarme de mucho. Me había tocado y había que seguir adelante como se pudiera: pero mejor bien que mal.

Tuve claro desde el principio que debía intentar mantener mi rutina siempre que fuera posible pero tener la cintura suficiente para adoptar cambios cuando fueran imprescindibles. También opté por llevar una vida más saludable. Cualquier ápice de energía es necesaria cuando estás enfermo, así que cambié mi alimentación y dejé algunos malos hábitos.

Al cabo de unos meses, ya después de la operación y del cancer de esofago tratamiento, todo empezó a ir mejor. Y aunque tuve que seguir haciendo pruebas, lo peor parecía haber pasado. Pero no quería dejar atrás todo aquello sin hacer algo más. Me apunté como voluntario en una ONG de ayuda a pacientes de cáncer. Estaba seguro de que mi experiencia ayudaría a otras personas a llevar mejor su enfermedad. Porque convivir con la enfermedad es posible, pero también hay que dejarse ayudar.

Programas para prevenir tumores malignos

El otro día estaba en el centro de salud y vi un cartel que anunciaba una prueba para detectar el cáncer colorrectal. Aunque yo todavía no entro dentro de la horquilla de edad de más riesgo me llamó la atención lo de que fuese el tumor maligno más común de España. Hasta ese momento no había prestado mucha atención a esta enfermedad, pero después, cuando llegué a casa, me puse a buscar información.

Es un poco raro porque las personas “sanas”, a menudo, no quieren saber nada sobre el cáncer, pero me dije que ya era hora de saber algo más sobre un problema que afecta a millones de personas en todo el mundo. Cuando leí sobre cancer de colon diagnostico me di cuenta de la gravedad de esa enfermedad y de que el programa que había puesto en funcionamiento mi comunidad autónoma tenía todo el sentido del mundo.

Este programa de prevención consiste en un análisis de las heces que detecta sangre que, a menudo, no puede ser distinguida a simple vista. Se trata, tan solo, de una prueba inicial que no diagnóstica la enfermedad, sino que pone en alerta en caso de que salga positiva. Por supuesto, el hecho de que aparezca restos de sangre no quiere decir al 100% que la persona padezca cáncer, pero es un modo reducir el impacto social de los diagnósticos tardíos.

Efectivamente, el cancer de colon diagnóstico es fundamental para tener ciertas garantías a la hora de tratar una enfermedad tan grave. Si la certeza de tener un tumor colorrectal maligno es demasiado tardía, el tratamiento es mucho más complicado y tiene menos posibilidad de éxito, por eso muchas instituciones médicas en España están poniendo tanto interés en esta clase de test de cribado.            

Tras informarme sobre el cáncer de colón y otros tipos de tumores malignos, al contrario de lo que podría parecer, me he quedado más tranquilo. A veces, la falta de información contribuye a que tengamos ideas erróneas sobre temas que desconocemos. Cuando me toque, seré el primero que se someterá a los análisis que sean necesarios.

Síntomas y diagnósticos en cáncer de mama

El cáncer de mama es el más habitual en las mujeres de los países desarrollados. Según datos de la Asociación Española Contra el Cáncer, una de cada ocho mujeres tendrá cáncer de mamá en algún momento de su vida, lo que explica el esfuerzo médico que se está haciendo para tratar de detectar esta enfermedad en las fases más tempranas. Como sabemos, cuánto antes se diagnostique un cáncer, más recursos existirán para curarse.

¿Qué tipo de cánceres de mama existen? Por un lado está el carcinoma canicular que es la forma más habitual en la que se presenta esta enfermedad, pero también existe el cancer de seno lobulillar, que aparecen en las glándulas productoras de leche. También está el cáncer de mama inflamatorio, una tipología menos frecuente y generalmente más agresiva y, por último, el recidivante, que es el tumor que reaparece tras un tiempo sin ser detectado.

¿Y cuáles son los mecanismos de detección que existen en la actualidad? El procedimiento más conocido es la mamografía que genera una imagen por rayos X de la mamas. Sin embargo, aunque es la prueba más aplicada, es menos certero con el cancer de seno lobulillar, por ejemplo, lo que aconseja el uso, en ocasiones, de otras pruebas complementarias. Así, puede ser necesario realizar una ecografía, una resonancia magnética o un procedimiento de biopsia para extraer tejido sospechoso.

Ni que decir tiene, que la mejor manera de detectar un cáncer de mama en cualquiera de sus tipologías pasa por seguir las recomendaciones médicas sobre pruebas periódicas. A partir de los 40 años, una mujer debe realizarse una mamografía anual, y una vez pasados los 55 años, puede hacer cada dos años. No obstante, lo adecuado es acudir a nuestro médico de cabecera y solicitar allí información más concreta ya que cada caso es diferente. Por ejemplo, si tenemos antecedentes familiares es posible que nos recomienden adelantar la mamografía anual.

Hay que tener en cuenta, también, que muchos bultos o algunos cambios en los senos no suponen tener un cáncer, pero lo más aconsejable es acudir siempre al médico ante cualquier duda.

Acertar con el equipo médico

Enfrentarse al cáncer es un reto que requiere toda la ayuda posible. Por eso, acertar con el centro médico y el equipo profesional que nos va a tratar es fundamental. En el Sistema Nacional de Salud, por supuesto, se nos asignará el centro en relación al lugar en el que estemos empadronados y también nos facilitarán uno o varios profesionales que nos tratará directamente. Pero también existe la posibilidad consultar en un centro privado.

Con este tema no conviene dar una opinión a la ligera puesto que cada caso es diferente, pero de lo que no cabe duda es que el paciente debe sentirse cómodo con su elección. Recordemos, así mismo, que en España existe el derecho a una segunda opinión, es decir a la búsqueda de diferentes informaciones médicas acerca de trastornos o enfermedades graves. En el caso del cáncer, muchos pacientes prefieren hacer más de un consulta con diferentes especialistas antes de tomar decisiones drásticas.

En este sentido, una de los centros más prestigiosos de España que se dedica en exclusiva al diagnóstico y tratamiento del cáncer es la clinica anderson madrid. Ya es llamativo su logo en el que la palabra “cáncer” está tachada de forma muy elocuente: la misión de este centro es erradicar el cáncer. Afortunadamente, cada día estamos más cerca de llegar a ese objetivo, y clínicas como Anderson Madrid contribuyen directamente a la consecución de esta complicada pero decisiva misión que afecta a todo el planeta.

¿Y por qué elegir este centro? Uno de los aspectos que llevan a muchos usuarios a decidirse por clinica anderson madrid es su gran experiencia. Se trata de la primera filial en el mundo de la MD Anderson Cancer Center de Houston con una trayectoria de más de 70 años en la lucha contra esta terrible enfermedad. Su equipo médico está centrado en exclusiva en el cáncer y cuenta con numerosos especialistas para cada tipo, de forma que cada paciente será tratado por un equipo médico de gran experiencia.

Con todo, la Clínica Anderson Madrid es una opción siempre a tener en cuenta, ya sea para buscar una segunda opinión como para tratar directamente la enfermedad.