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Suspendido en la ITV por la antiniebla

Mi coche suspendió. Iba yo tan tranquilo a pasar la ITV después de haber acudido al taller oficial de Peugeot y zas: “no funciona su luz antiniebla, tiene que volver cuando este arreglada”. Era la primera vez que mi coche no pasaba la ITV y supuso un engorro, y solo por la luz antiniebla… que no recuerdo la última vez que la usé. ¿A cuántos coches en pontevedra les habrá pasado esto?, pensé yo.

Pero las reglas son las reglas, así que tuve que ponerme manos a la obra. Lo raro es que días atrás había acudido al taller oficial de la marca de mi coche para hacer una revisión pre-ITV. En realidad, acudí porque necesitaba un cambio de neumáticos. Hasta ese momento no había hecho mucho uso del taller oficial.

Amigos, conocidos y expertos siempre dicen que son muy caros, que el servicio no es tan bueno para lo que pagas, etc. No sé si será cierto o no, pero en mi caso se dio la circunstancia de que, simplemente, no tenía tiempo para buscar y comparar precios para cambiar las ruedas. Tenía que hacerlo ya, precisamente cara a la ITV. Según he leído por ahí, casi uno de cada cuatro coches en pontevedra que no pasa esta revisión oficial tiene un problema en los neumáticos. La vez anterior que había ido a un taller me habían dicho que ya tenía las ruedas para cambiar y no había hecho mucho caso… así que tocaba cambiar ya.

El caso es que en el taller oficial de Peugeot me hicieron un presupuesto, comparé rápidamente por internet y tampoco lo vi tan elevado, así que no busqué más: iba con prisas. Me ofrecieron también hacer una revisión pre-ITV y acepté. Y no vieron nada en la antiniebla.

Después de que me dieran el alto en la ITV volví al taller para aclarar el tema y cuál fue mi sorpresa cuando me dijeron que la antiniebla sí que funcionaba, que no sabían que había pasado en la ITV. Y allí volví, y esta vez sí que pasé el examen… Tantas vueltas por una antiniebla que no tenía ningún problema.

¿Por qué los jóvenes ya no están tan interesados en los coches?

Las agencias de publicidad y marketing andan todas revueltas para intentar entender el fenómeno millennail, esa generación de jóvenes que llegaron a su vida adulta en torno al año 2000. Nacidos a partir de 1980 en adelante deben sustituir a otras generaciones precedentes como target comercial. Son ellos los que deben tomar la batuta del consumo. Pero algo no funciona. Muchos de ellos no son tan aficionados a la posesión: ni coche, ni casa, ni jardín…

¿Ha dejado de ser el coche un elemento que marca el estatus personal? No, pero va camino de ello. Hace no demasiado tiempo, tener 18 años suponía, ante todo, la posibilidad de conducir y tener tu propio coche. Y muchos jóvenes invertían sus primeros ahorros en la compra de un automóvil, aunque no lo necesitasen realmente. Pero era una forma de decir: ya soy (casi adulto) y me valgo por mí mismo, y además soy mejor que tú porque mi coche es de la marca X y lleva elevalunas eléctricos…

No cabe duda de que muchos jóvenes siguen pensando en la misma línea que lo expuesto anteriormente. Pero cada vez más, los jóvenes se han vuelto prácticos a la hora de comprar. En un negocio de coches de ocasión Ourense me cuentan que algunos de los veinteañeros que se acercan a mirar coches podrían comprarse uno nuevo, pero que no quieren porque prefieren ahorrar para un viaje, para los estudios o para pasar una temporada en el extranjero… Y aquí reside la clave de los millennials: en la experiencia.

Según señalan los expertos, los millennial están más interesados en consumir experiencias que objetos materiales: prefieren ir a la India o a un macro concierto que tener un coche con el que vacilar a los amigos. Se trata de vivir a través de las experiencias vitales, valga la redundancia, no a través de la posesión de objetos y bienes.

Según el negocio de coches de ocasión Ourense, cada vez más los clientes jóvenes se interesan por cuestiones prácticas de los coches, como por ejemplo el consumo. Están más concienciados y no parecen tan interesados en ser el que más corre por la carretera del pueblo…