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TENEMOS PRISA HASTA PARA COMER

Con los tiempos que corren hoy en día y con las prisas con las que andamos diariamente hacen que mucha gente no tenga mucho tiempo para poder hacerse la comida y tienen que ingeniárselas de la mejor forma que pueda cada uno, ya que no todo el mundo se puede permitir ir a comer todos los días a un bar o un restaurante.

 

Hay quien puede contratar a alguien para que le cocine en casa y así cuando lleguen a casa ya tienen la comida hecha, pero en esto hay un pequeño inconveniente y es que tienes que dejar entrar a tu casa a un completo desconocido y puede que su forma de cocinar no sea del agrado de toda la familia lo que puede llevar a conflictos.

 

Por otra parte también existen los que se decantan por comprarse una olla programable que una herramienta muy útil ya que te permite tener la comida hecha y caliente para la hora que tú mismo hayas escogido, y así podrás ahorrarte una buena cantidad de tiempo y de dinero ya que así te ahorrarás el tener que pagar a alguien para que te venga a casa a cocinar. Además las ollas programables cocinan casi de todo por lo que tus platos favoritos a los que estás acostumbrado no tendrán un sabor muy diferente al que estás habituado, incluso en muchas ocasiones seguro que algunas comidas saben mejor que si las hubieses cocinado tú mismo.

 

Por otra parte también hay gente que no se puede permitir ir a casa a comer o bien porque no le dan tiempo suficiente en el trabajo para comer o bien porque vive lejos de su trabajo y le es imposible llegar a tiempo, por lo que mucha gente decide llevarse la comida ya hecha de casa, y se la comen donde puedan ya sea un parque o un lugar habilitado por la empresa para poder comer con tranquilidad.
En todo caso vivimos con un estrés que no nos permite ni tan siquiera comer con un poco de tranquilidad y comer muy rápido tampoco es que sea muy saludable, hay que comer relajadamente para que no nos siente mal.

¿Por qué los jóvenes ya no están tan interesados en los coches?

Las agencias de publicidad y marketing andan todas revueltas para intentar entender el fenómeno millennail, esa generación de jóvenes que llegaron a su vida adulta en torno al año 2000. Nacidos a partir de 1980 en adelante deben sustituir a otras generaciones precedentes como target comercial. Son ellos los que deben tomar la batuta del consumo. Pero algo no funciona. Muchos de ellos no son tan aficionados a la posesión: ni coche, ni casa, ni jardín…

¿Ha dejado de ser el coche un elemento que marca el estatus personal? No, pero va camino de ello. Hace no demasiado tiempo, tener 18 años suponía, ante todo, la posibilidad de conducir y tener tu propio coche. Y muchos jóvenes invertían sus primeros ahorros en la compra de un automóvil, aunque no lo necesitasen realmente. Pero era una forma de decir: ya soy (casi adulto) y me valgo por mí mismo, y además soy mejor que tú porque mi coche es de la marca X y lleva elevalunas eléctricos…

No cabe duda de que muchos jóvenes siguen pensando en la misma línea que lo expuesto anteriormente. Pero cada vez más, los jóvenes se han vuelto prácticos a la hora de comprar. En un negocio de coches de ocasión Ourense me cuentan que algunos de los veinteañeros que se acercan a mirar coches podrían comprarse uno nuevo, pero que no quieren porque prefieren ahorrar para un viaje, para los estudios o para pasar una temporada en el extranjero… Y aquí reside la clave de los millennials: en la experiencia.

Según señalan los expertos, los millennial están más interesados en consumir experiencias que objetos materiales: prefieren ir a la India o a un macro concierto que tener un coche con el que vacilar a los amigos. Se trata de vivir a través de las experiencias vitales, valga la redundancia, no a través de la posesión de objetos y bienes.

Según el negocio de coches de ocasión Ourense, cada vez más los clientes jóvenes se interesan por cuestiones prácticas de los coches, como por ejemplo el consumo. Están más concienciados y no parecen tan interesados en ser el que más corre por la carretera del pueblo…