Hubo un tiempo en el que abrir un negocio propio vinculado con la alimentación no era muy bien visto. Nadie parecía querer tener una frutería, una carnicería o un colmado. Eso estaba pasado de moda, lo que se llevaba era hacer toda la compra en un centro comercial. Fue en los años 90 cuando España se empezó a llenar de centros comerciales, una tendencia que hoy sigue en boga.

Pero en los últimos años, otra tendencia ha venido a contrarrestar esta invasión de grandes superficies: la vuelta al origen, la vuelta a los pequeños establecimientos de barrio. Porque ahora sí que se lleva (otra vez) ir a comprar la fruta a la tienda de la esquina, tocar el género, hablar con el dependiente, etc.

En este contexto fue como Sebas se decidió por intentar cumplir su sueño: abrir una panadería. Hace años había trabajado haciendo pan en un supermercado y cogió bastante experiencia. Pero lo que él quería era hacerlo al método tradicional y venderlo como lo hacían las panaderías de cuando él era niño.

Lo primero que hizo fue tratar de buscar un local. No dudó en contratar asesoramiento compra negocios porque puestos a hacer una cosa, mejor hacerla bien. Sebas es consciente de que cuando abres un negocio no sirve solo con ser un buen profesional de lo tuyo, tampoco se puede fallar en otras cuestiones, como las administrativas o la organización fiscal.

Muchas veces sucede que un emprendedor se nubla con una idea y olvida cuestiones más básicas lo que le lleva a fracasar por falta de planificación. Sebas prefirió confiar en profesionales externos para el asesoramiento compra negocios: no todo lo puede hacer uno mismo.

Sebas compró un local en desuso que había albergado una vieja panadería, pero lo adaptó a sus necesidades. Cumplió a rajatabla con las exigencias legales y hoy en día su panadería ya ha echado a andar. Al tratarse de un barrio muy volcado al negocio local, no le va nada mal. Se lo ha ganado con mucho trabajo y no dejándose llevar por la euforia emprendedora.